Una mala interpretación del Karma, muchas veces, suele llevar las personas a sufrir más de lo que deben, ya que creen que "esto es su karma", como dicen siempre. Lo que nos alertó Raff, en su palestra "El Camino Activador del Alma" es que Karma es un balance de experiencias. "La rueda del karma es lo que nos permite ir soltando las acciones de vidas pasadas, purificar nuestra alma y llegar a un estado de perfección que nos lleve a la liberación", esclarece.

Raff dice que nuestra existencia acá no es impuesta y que nuestras experiencias fueron elecciones propias cuando elegimos nuestro plano de acción del "otro lado". Como sabemos lo que elaboramos y aprendemos en vidas pasadas, decidimos lo que aún necesitamos experimentar, con base en nuestras propias metas para existir.
Según Raff, hay distintas clases de karma: el personal, lo de relación, el genético, el grupal y el ajeno.
El Karma personal, por ejemplo, es la suma de todas las acciones que una persona realizó a través de todas las existencias anteriores y también de las acciones que no realizó, que omitió y debe. Ya el karma de relación es lo que se genera a partir de la inter-relación entre dos almas en una vida o varias (las almas, a veces, comparten varias encarnaciones), involucrando las acciones u omisiones capaces de generar algún tipo de desequilibrio para futuras encarnaciones.
"Con relación al Karma genético, es una gran carga que traemos, en forma de información, grabada a fuego en nuestro sistema celular. El es formado por diversos karmas no resueltos, originarios de antepasados directos o no tanto, que nos afectan, aún que no necesariamente los tengamos provocado, pero que heredamos", revela.
El karma grupal es relacionado con diversos grupos humanos (suelen ser religiosos, políticos, etc.), en el cual las acciones o omisiones del grupo originan karma en cada individuo que hace parte de el, ya sea directamente responsable o no, esté o no directamente involucrado en esta acción u omisión, en cuanto en el karma ajeno pudimos apoderarnos de responsabilidades u potencialidades de crecimiento ajenas. Eso, dice Raff, cría un desequilibrio en nuestro karma personal (por que sólo lo que generamos sirve a nosotros) y un malo karma de relación en el otro.
El karma, por fin, son aprendizajes del alma y nuestras relaciones son todas kármicas. Estas relaciones suelen ser uniones de almas o uniones kármicas. En ambas, hay conflictos a trabajar, dice Raff. En las ligaciones de alma, las soluciones ocurren a través de cooperación y profunda seguridad interior. Ya en las ligaciones kármicas, el conflicto se repetirá en los distintos campos de la relación humana hasta que el mismo conflicto se pueda disolver definitivamente. Por eso, es importante detectar nuestras relaciones.
Uniones de Alma - Todos ganan, cooperación, relación entre iguales, comodidad, expansión, inspiración, relación estimulante, relación creativa, integración, fluidez, relación segura. Otras relaciones kármicas - unos ganan y otros pierden, competición, relación jerárquica, agitación, represión, antagonismos, relación desafiante, relación agotante, aislamiento, perturbación, relación expuesta.
La cura de las relaciones kármicas - Raff dice que los niños nacen para equilibrar los principios masculinos y femeninos de sus padres. Si existía sintonía, amor, deseo por esta criatura, el alma atraída suele ser agradable y respetuosa. Ellos podrán reflejar los sentimientos de sus padres en la concepción. Si hubo violencia, culpa o falta de amor incondicional, la criatura concebida podrá manifestar rechazo y conflicto con los padres.
"Que mundo maravilloso existirá cuando los niños emanen en ambientes de amor y desvelo. Así, la fase adulta podrá ser utilizada en la evolución, en vez de estar tratando de liberar los acondicionamientos dolorosos del pasado", alerta Raff.
Dr. Jorge Luis Raff
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